Ahora esto. Ahora aquí

Hay veces que el presente es todo lo que se nos presenta.

Hacía días que no escribía. No del modo como me gusta hacerlo. Es decir, dejándome venir a la hoja. Dejando que la vida venga a la hoja.

Es muy bueno poder hacerlo de nuevo. Me doy cuenta ahora que hay veces que la vida es tan plena, tan completa, tan en proceso de ser lo que es, que es casi como si no hubiera nada que decir.

Es como si la vida nos callara, nos dejara en silencio para que simplemente la vivamos. Siempre hay algo que contar, sin embargo.

Lugares donde estuvimos. Gente que conocimos. Cosas que vamos aprendiendo. Sin embargo, prevalece una especie de silencio. Una especie de necesidad de quedarse uno expectante, viendo las cosas como son.

Lo que se presenta. Lo que está aquí. Parece como si uno estuviera de vuelta a un lugar del que se había ausentado hace mucho tiempo.

Es como si necesitáramos registrar con precisión esta sensación de estar aquí. Estar presente. Oigo los gritos de los jóvenes en la escuela vecina.

Un martilleo en un edificio cercano. Más lejos, el rumor de la ciudad. La visita a la exposición de Kandinsky ayer. Los cuadros de Nicholas Roerich.

La literatura viniendo desde la realidad, que es literaria. Ese alivio profundo de saberse en el lugar donde uno debe estar.

Deixe uma resposta