PAZ

No hay apuro. No tengo urgencia. Lo que vengo tratando de compartir por aquí son las historias de lo que hice para mantenerme vivo, entero y sano. Son historias de familia y amistad. Solidaridad y comunidad. Las he venido construyendo y concientizando a lo largo de los años.

Lo que recuerdo con claridad es el momento en el que tomé la decisión de volver a ser el que yo era antes de la dictadura. Empecé a pintar. O, mejor dicho, seguí pintando. Escribía muchísimo, tanto que publiqué un libro on line (“Sociología itinerante”) y otro en papel (“Mosaico”).

Además de pintar y escribir, leía muchísimo. Cronin. Graciliano Ramos. Jorge Luis Borges. Julio Cortázar. Mis hermanos me visitaban. Hice una exposición de cuadros con lo que había pintado en João Pessoa y en Fortaleza. Leía también sobre la dictadura argentina. No podía creer lo que habían hecho.

Pero lo que a mí me daba fuerzas para seguir, es que me sentía apoyado por mi familia y amigos. Me escuchaban. Llevé mis cuadros a Mendoza, Argentina, mi tierra natal. Una compañera TC me hizo saber cuánto mi pintura le hace bien a la gente. Yo por ahí lo hacía para ir saliendo a flote.

Era mi manera de contar la historia. Nombres de personas queridas. Y colores. Muchos colores. La exposición vino a João Pessoa. Y ahora he vuelto a pintar. Son unos seis a ocho cuadros que resumen lo que ha sido mi vida desde antes de nacer hasta ahora y después. El que ilustra esta nota se llama “PAZ”.

¿Cómo pude reunirme en un cuadro? Trabajando duro en el arte de mirarme y quererme. Ver mi historia y saber que valió la pena. Cada día. Cada paso dado. Hasta verme del todo. Entero. Lo que soy. Lo que sigo siendo. No debo nada. No tengo la culpa. Estoy en paz. Paz es movimiento. Es risa. Rosas. Rojo. Sin miedo.

Ilustración: “Paz”

Deixe uma resposta