Mínimo y máximo

He escrito ya sobre esto varias veces. La ventaja de escribir mucho es que voy mapeando mi estar aquí.

Vuelven los temas, con variaciones mínimas. Otras veces son cambios más substanciales. En este juego, el vivir se refleja en su unidad.

Me he acostumbrado a vivir con lo mínimo. Vivir en mínimo. Con lo mínimo esencial. Esto me fue dando una capacidad para sobrellevar circunstancias adversas sin demasiada dificultad.

Al mismo tiempo adquirí cierta familiaridad con lo que creo ser la propia substancia de la vida. Y aquí ya paso a lo máximo.

En medio de una vida que fue bastante sacudida, tuve la oportunidad de descubrir que en medio de todas esas situaciones desafiadoras, estaba como que contenido el amor, en sus varias formas.

Solidaridad, ayuda, apoyo, fé, amistad. Ahora me es posible ver que estaba presente el amor mayor, el amor de Dios.

También encontré el amor de una mujer, el amor de mi familia. Tuve y tengo lo máximo en lo mínimo.

Tal vez sea una compensación. Tal vez algo más esencial. Me queda la sensación de que mi fragilidad y vulnerabilidad son la puerta de contacto con el amor mayor, y aún con el amor más cercano.

La comunidad se construye en complementación con quienes nos rodean. Esto crea lazos solidarios. Veo la unidad de mi vida en el tiempo.

Hoy tiendo a ver más la conexión que las oposiciones excluyentes, si bien estas también existen. Me fue dado ver las cosas diferentemente del dualismo.

El comienzo y el trayecto todo se me muestran más bien como una integración. Son cosas que me gusta anotar para ir viendo como fue siendo mi vida.

El movimiento es contínuo. Si bien hay cosas que permanecen casi inmutables, algo en ellas también cambia o parece cambiar.

Me refiero al celeste. El cielo. María. El amarillo sobre rojo. La búsqueda del reino de Dios. El azul que me dice que no me apure.

El lenguaje interior. La confianza que adquiero al caminar. Escribir es lo que me va juntando más que todo.

Es una actividad vital. Vivo porque escribo. Confesar que se vive en lo mínimo no es resignación. Al contrario. Es atención a la vida vivida. Fluir en el momento.

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