Mi naturaleza es mi fortaleza.

¿Cómo no sería feliz si soy, si siento?

Si estoy aquí, no puedo tener miedo

Si estoy conmigo, no puedo tener miedo.

Estoy conmigo

Estoy aquí.

Yo me siento, me da placer

Me da placer caminar, sentir mis ropas sobre el cuerpo

¿Cómo no sería feliz si me siento?

No hay nada de malo en mi manera de ser

Al contrario, esa es mi fortaleza

No podría ser de otra manera ni yo querría que fuera diferente

Siendo así, me siento bien, soy feliz.

Mis sueños, mis deseos, mis reacciones, mis pensamientos, mi manera de caminar, mi voz, todo es perfecto

Mis sensaciones, mi manera de mirar, la manera como me relaciono o dejo de hacerlo, todo es exactamente como debería ser.

Todas estas cosas son observaciones sobre la práctica. Aprendizajes que voy haciendo y comprobando.

Yo no puedo (ni quiero, ¡Dios me libre!) ser no yo. Sólo puedo ser yo. Y ser yo me gusta, me hace sentir bien.

Poetar, hacer lo que se me de la gana, todo está bien. Yo soy dueño de mi tiempo. Todos los instantes son míos.

Estar presente significa no tener rencores, odios, rabias, broncas, frustraciones, ni estar tampoco pendiente de lo que pueda llegar a suceder.

La palabra suceder es bien clara. Es lo que viene. Lo que viene no está ahora. Está por venir.

Por supuesto que hago mis planes. Tengo mis proyectos. No son muchos, pero son suficientes. Son la direción de mi vivir. Es adónde voy. Es lo que soy. No tengo proyectos disociados de mi ser. Soy mis proyectos, mi dirección, mi rumbo.

Son lo que hago. Son lo que soy. Son los sueños que tuve y tengo. No soy algo diferente de lo que fui ni soy.

Ilustración: “Flores después de la lluvia”

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