Había descubierto varias maneras de no enajenarse.
Todas tenían que ver con ser niño.
Una de ellas consistía en estar sin estar.
Otra, en reír, jugar, hacer chistes.
Cuando estas cosas volvían a él, una antigua alegría venía a sí.
Plenitud, pensó.
La palabra clave de ese tiempo de apenas vivir, de sólo disfrutar, era plenitud.
Otra era estar estando.
Unas y otras se complementan y todas convergen hacia un presente feliz.
Cuando eres niño no piensas en la muerte, no tienes culpas, no vives con miedo.
Después te vas transformando en una falsificación para agradar, para ser aceptado.
Esto parece muy normal, pero es lo más anormal que existe.
Te vas dejando para ser aceptado.
El resultado solo puede ser la enajenación.
El sistema trabaja para esto, pero la llave del regreso eres tú mismo.
Está en tus memorias de niño.

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
