Leia-me

Leia-me

Lembro deste comando.

Me viene a la memoria y, con él, el tiempo en que trabajaba con Guillermo O’Donnell en Cebrap.

Todas las memorias son un solo tejido. Basta acceder a una de ellas, y viene la totalidad de lo vivido.

Tiempos extraños estos. Todo es mediado. Los medios tomaron conta.

Medio en serio, medio en broma. El mundo creado por las redes sociales, la internet, las empresas de comunicación, por ahí como que se mete tanto en la vida, que la substituye, o tiende a sustituirla.

¿Qué hacer? ¿Qué quiero hacer? Placer

Disfrutar de la vida.

Leo lo que escribo. Me veo en lo que voy contando.

Así me voy adentrando en la eternidad. Los momentos se cosen unos a los otros. Estar aquí me gusta.

Veo la totalidad de mis días, unidos en un solo relato. Es lo que he venido haciendo, y sigo haciendo.

Cuidar la vida exige cierta quietud. Presencia presente, no ese medio estar ahí que ahora se impone. Medio aquí, medio por ahí, en no sé cuántos otros lugares.

Sigo siendo más bien el que siempre fui. El que fui siendo cuando fui padre.

Leo lo que he ido escribiendo, y me viene un contentamiento. Veo que fui capaz. Pude hacerlo. Ponerme en la hoja.

Dejar lo que me metieron en la cabeza, y vivir. Estar aquí. Ser yo. Seguir mi camino.

No lo consigo siempre, por supuesto. Es una lucha constante. Pero ahora que me he ido integrando a redes sociales reales, comunidades, la cosa se ha hecho más fácil.

Andar por mi propio camino no es tan difícil, ya que es un camino común, muy parecido al que sigue gente próxima, con la cual convivo.

Le hago bien a la gente, y la gente me hace bien.

Y el mundo se parece más al mundo que yo soñé y en parte viví, mejorado. Más solidaridad, más buen trato, más esa deferencia que nos brindan a los que ya vivimos muchos años.

Una cortesía que se expresa muchas veces en una mirada tierna, una atención especial, que trae a la persona por entero.

Me entero entonces por qué dicen que es la mejor edad. Tiempo de cosecha.

Otras veces es el placer de sentir la colaboración de los más jóvenes, para resolver cuestiones prácticas, del día a día.

No necesito huir constantemente. Nadie me persigue, al menos espero eso (Ja, ja, ja). No me están buscando.

Y si me buscan, me van a encontrar aquí, en las páginas de Consciência. Daqui não saio, daqui ninguém me tira!

¡Buen día!

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