La vida es un riesgo

Me arriesgo a decir lo que es obvio para cualquiera, ya que por ahí es bueno dejar salir lo que nos viene a la mente, sin necesidad de que sea alguna brillantez o algo espectacular.

Paseando esta mañana por el veredón de Cabo Branco, pensaba en como en los días de hoy hay un énfasis en el enfrentamiento. El choque. El conflicto.

Esto es habitual, si es que no se convierte en una especie de norma o padrón, un modo único de encontrarnos unos a los otros, otras.

Hay una contradictoriedad tanto interna como externa, que es inevitable. Convivir con ella es un arte. Escapar de la trampa de pensar que todo debería ser siempre igual.

Nada es de nuevo como ya fue un día, dice la canción. En medio de toda esta variación y movimiento, me esfuerzo en mantener mi rumbo propio.

Aceptarme cada vez más, hacer las paces con la persona que soy, saber que las otras personas no son lo que yo querría que fueran.

Abrirme a ese cambio contínuo que es el vivir, el pasar de un día al otro, el haber coleccionado ya tantas ediciones de mí, que soy ya casi una biblioteca completa.

La vida no deja de sorprenderme, tanto positivamente como de otras formas. Por eso es que sigo viendo el estar vivo como un desafío y una oportunidad.

Aceptar mi diversidad interna me acerca a las otras personas. No soy tan distinto de quienes pasan a mi lado por la vereda, o están por ahí siguiendo sus caminos.

Lo del riesgo es lo que nos pone frente a frente con nuestra perecibilidad. ¿Qué hacer con este dato de realidad?

¿Qué hicimos y seguimos haciendo a este respecto? Inventariar estos recursos es una forma de saber que podemos. Pudimos y podremos de nuevo.

Mantener el ánimo en los enfrentamientos es imprescindible. Buscar constantemente las fuentes de la vida y de la fe.

El arte es un recurso precioso. Una puerta que nos integra a ese presente contínuo que podemos habitar de maneras más placenteras cuando aceptamos la vida tal como es.

Imprevisible. Sorprendente. Y sin embargo también sustentable y segura en medio de la variabilidad.

Foto: Aconcagua (Mendoza, Argentina)

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