La saludable experiencia de la Terapia Comunitaria

Por Horacio Meilán

Se realiza desde ayer en Godoy Cruz un seminario sobre esta novedosa forma de abordar los conflictos mentales y sociales. Comenzó ayer en el departamento de Godoy Cruz, un seminario de “sensibilización” en Terapia Comunitaria (TC), moderna manera de encarar los problemas que pueden afectar a la salud mental, en particular a los conflictos que puedan surgir en ámbitos familiares, abordados desde la salud pública, a partir de la acción de grupos que interactúan con las personas afectadas.

Según las autoridades departamentales, este primer taller apunta a “conocer en detalle de qué se trata esta terapia para luego generar ámbitos de capacitación a futuros terapeutas”, tal como lo explicaron desde la Dirección de Desarrollo Social municipal.

El seminario está a cargo de Adalberto de Paula Barreto, psiquiatra brasileño creador de este perfil terapéutico, quien dio detalles del novedoso sistema.

Recursos propios

“Se trata de un modelo para trabajar con la misma competencia de las personas que viven en situación difícil, sobre todo en situaciones de pobreza afectiva, de violencia, de droga, personas con sufrimiento”, señaló Barreto, al tiempo que explicó: “Existen muchas personas con problemas y la terapia comunitaria apunta, no a ‘medicalizar’ el sufrimiento, sino todo lo contrario, a que entre los integrantes de un grupo, se pueda una solución de esos problemas en conjunto. Es un modelo coparticipativo”.

Efectivamente, la TC se caracteriza por “ruedas en las que las personas hablan de sus sufrimientos, de lo que les saca el sueño, de sus angustias y preocupaciones, y también de sus alegrías y victorias”. Es una técnica “que disminuye el sufrimiento mental, y está probado que reduce el estrés, las dependencias, los conflictos familiares, la violencia, al tiempo que fortalece los vínculos sociales”, indicó el también profesor de la Universidad Federal en el estado de Ceará, al nordeste de Brasil.

En ese sentido, una de las bases de la TC es “la necesidad de un espacio para hablar, para hacer catarsis, pero también para comprender que por ejemplo, el estrés puede generar problemas físicos. Entonces, estos espacios sirven para digerir el sufrimiento y para evitar que se medicalice ese sufrimiento”, continuó el experto.

Esta puesta en común permite que las personas utilicen sus propios recursos para morigerar sus males. “Se fundamenta pilares teóricos como la resiliencia (capacidad de asumir situaciones límite y sobreponerse a ellas), el pensamiento sistémico, la teoría de la comunicación humana, la pedagogía de Paulo Freire (uno de los más notables pedagogos del siglo XX) y la Antropología cultural”.

Una salida institucional

Además de sus características grupales, la TC implica una importante salida institucional para el tratamiento de diversos conflictos.

“Su enfoque sistémico integral permite la acción desde la comuna”, indicó Gabriel Mendoza, director de Desarrollo Social godoycruceño, quien también dijo conocer algunas experiencias exitosas. “En algunas comunidades, como en Chile, se ha visto que con la TC han bajado los niveles de adicción y así se han podido reducir algunos indicadores de violencia”, informó.

Por su parte, Silvina Anfuso, del área Mujer de esa Dirección, ámbito relacionado fundamentalmente con la violencia familiar, comentó una situación especial. “En Mendoza hay muchas mujeres que padecen situaciones de violencia y buscan como respuesta la automedicación. Entonces, si bien la TC no es la solución, sí es una alternativa que permite un abordaje institucionalizado de la situación violenta”.

(Diario Ciudadano Online, 29 de junio de 2011. Godoy Cruz, Mendoza, Argentina.)

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