La maravilla de estar vivo

Nadie sabe cuándo se va a morir, embora todos saibamos que isto, de um modo ou de outro, fatalmente ira acontecer.

Son tantas las cosas que pensamos, que si les prestamos atención a todas, nos admiramos de no enloquecer. Hoy de mañana, por ejemplo, vi que se había caído un pedazo del estuque del techo. Estuque, para los que no saben, es esa capa finita de massa corrida o enduido plástico al agua, que los albañiles le pasan al techo por la parte de abajo. Supe que tenía que recoger lo que había caído al piso. Una parte la metí en el tacho de la basura del baño, y la otra la recogí con la palita de la basura, barriendo con el escobillón hasta también echarla en el tacho de la basura del baño. Este pequeño acto, con la variedad de pensamientos y sentimientos, además de las sensaciones y propósitos, decisiones, etc, asociados, debe haberte ya dado la pauta, querido lector o lectora, de la extrema complejidad que somos, cada uno de los humanos. Cuando vi la luz del día, también me alegré, me admiré, agradecí, recordé “Otra vez de día”, un escrito mío publicado en CASLA, y la diferencia entre esta alegría de hoy al ver el nuevo día, y la sensación que tenía, o mejor dicho, las sensaciones de bronca, rabia, desánimo, que se tienen cuando se está deprimido. Cada cosa que escribo o que digo, cada cosa que alguien hace o deja de hacer, supone decisiones: esto sí, esto no, ahora, más tarde, de este modo, del otro. La vida es de una complejidad admirabilísima, ¿no te parece? Pena que acabe. Digo pena y me arrepiento, pues no hay pena alguna en vivir de esta forma, tan conciente, tan pleno de la maravilla que es estar vivo a cada instante, tan grato por estar respirando, viendo, escribiendo, caminando, pensando, sintiendo, proyectando, orando, amando, teniendo rabia por el mosquito que nos rodea y que, inevitablemente, nos va a picar en algún momento. Cuando pienso en la muerte, me admira no haberlo pensado antes, cuando era chico que la vida era una continuidad indeterminable. ¿Les gusto la frase? Continuidad indeterminable se la copié a Castañeda. Copiada a este o a aquél, lo que queda, para mí, es una relación fantástica con quien creó la vida, con quien la mantiene, con el o la que determinó que en algún momento, una cierta hora que nadie sabe, esta maravilla termine y nos internemos en algo tan maravilloso como es el encuentro con Ella o Él, según tu creencia. Ella, si, como yo y tantos y tantas, creés en la Divina Madre. Él si en Dios o Jesús. Pero no nos pongamos en teólogos. Lo lindo, lo maravilloso, pibe, es estar aquí y ahora, viviendo plenamente, conciente de que esto es sagrado, si es que le queremos poner esa calificación, o es maravilloso, sí, eso es, maravilloso, es maravilloso estar vivo y poder compartir esta alegría con vos, que me leés, que sos conciente de la vida como algo fascinante, apasionante, divino, maravilloso. Hoy es el 25 de mayo, no de 1810, sino de 2009.

Deixe uma resposta