La juventud de pie

A veces se hace difícil hacer algua reflexión sobre este tiempo, que tenga que ver con lo que es esta época. Los fantasmas del pasado, los prejuicios, obnubilan la visión. Sin embargo, el objetivo es la visión, y aún entre la niebla, es posible vislumbrar algo. Ya hace tiempo que he vuelto mi mirada al interior de la persona, a la perplejidad del existir humano.

Talvez haya sido esta mi tendência más constante, aún en los tiempos y en las ocasiones en que me sumé a movimientos colectivos de resistencia, en que era inevitable focalizar en la defensa del bien común. Mas bien traté siempre de aplicar mis energias en la construcción de nuevos puntos de vista, de uma conciencia más amplia.

Han pasado ya muchos años desde aquellas oportunidades en que los jóvenes éramos uma espécie de levadura, una especie de señal de alerta, de señal que apuntaba los caminos por donde la humanidad debería ir. Hoy surgen nuevas rebeliones juveniles, y quienes estuvimos antes en la línea de frente, dando la cara y poniéndole corazón a un mundo nuevo que queríamos solidario, justo y fraterno, hoy nos toca estar como quien dice en la ventana, mirando las cosas acontecer.

No es que uno haya dejado de poner su granito de arena en esa construcción constante de un nuevo ser humano, del hombre nuevo, como decíamos ayer. Uno sigue haciendo su parte, pues la vida se ha transformado en redes, y en esas redes, seguimos haciendo lo nuestro. Es que los tiempos han cambiado, y si ayer la lucha era cara a cara contra un enemigo que se mostraba asesino en las calles (aún lo hace) y ladino en el discurso (aún lo es) la lucha hoy ha cambiado de frentes.

Hoy no se nos muestra transparente –nunca lo fue, en realidad– a quienes venimos del siglo pasado, con otras estructuras mentales y otras expectativas. Creo que hay desafios que persistitán mientras haya capitalsimo, mientras exista la explotación del hombre por el hombre, mientras haya injusticia social, dominación de clase y privilegios. Pero hay otros que se nos escapan, y a ellos ha de estar atenta la juventud actual.

Una juventud que no conoció dictaduras pero que no se contenta con la deshumanización implícita en un sistema que desprecia la vida, desprecia la persona, desprecia la naturaleza, desprecia todo lo que es sagrado, violenta todo lo que es noble y bueno: la mujer, el niño, el anciano.

Los jóvenes de hoy se rebelan de outros modos, su generosidad se enternece con los diferentes, con los más débiles, con los que no se pueden defender de un sistema cuyo Dios es el dinero.

Por eso continúo creyendo, continúo con esperanza, porque veo que la juventud no ha arriado banderas, llevan adelante las que nosotros levantamos ayer, de modos nuevos.

Por eso creo, y respiro aliviado cuando veo los jóvenes de pie como ayer estuvimos nosotros.

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