Juan Lazarte: militante social e idealista libertario

Evocar el nombre de Juan Lazarte, sacarlo del silencio manifiesto en una calle o aula, permite empezar a recuperar una vida poco explorada, de allí estriba el interés para escribir estas palabras.

Lazarte nació el 21 de marzo de 1891, en Rosario. Desde muy joven despertó una incansable ambición de búsqueda y saber, recibiendo influencias especialmente de los pensadores socialistas libertarios, entre ellos, Miguel Bakunin, Erico Malatesta, Eliseo Reclus, Pedro Kropotkin, y tantos otros como Florentino Ameghino, siendo su profesor en La Plata, Jorge Nicolai, en Córdoba, Morgan, en EEUU. Esta actitud se prolongara constantemente durante toda su vida profesional y cotidiana.

Realiza estudios en Buenos Aires, en la Facultad de La Plata, Columbia y New York. Regresa a la Argentina cuando este Estados Unidos ingresa al la Primera Gran Guerra, manifiesta entonces su preocupación frente al peligro que representaba para la sociedad el creciente armamentismo y la guerra. Continúa sus estudios en la Universidad de Córdoba donde se gradúa en medicina, en años que gestaba el movimiento de la Reforma Universitaria (1918) que echa al piso una estructura arcaica para acceder a estudios universitarios. Aquí tiene una activa participación como orador, siempre dispuesto a dar, sin exigir a cambio ninguna compensación.

Hacia finales de los 20, tras desarrollar su labor en diversas localidades del norte santafesino, termina de radicarse de forma definitiva en San Genaro, donde vivirá hasta su muerte acaecida el 19 de julio de 1963. En este se desempeño como docente y medico, siendo la mayoría de sus pacientes sencillos y humildes campesinos. Su vida pública en San Genaro y zona estuvo destinada a llevar a la práctica sus ideales, que se tradujeron en la fundación de instituciones relacionadas con el libre desarrollo de los individuos, entre ellas, la Caja Cooperativa de Créditos, el Colegio Nacional “Mariano Moreno” y propulsor en la creación de una escuela nivel primario. En el campo educativo será defensor de los principios laicos y pedagogía autogestionaria.

Además su desempeño como investigador nos dejo una bastísima obra conformada por folletos, artículos en revistas y libros, publicaciones de sus mas variadas problemáticas, algunas de ellas editadas en Barcelona (España), México y Argentina.

Entre ellas mencionaré:
“La Locura de la Guerra en América” (1932), “Dictadura
y Anarquía” (1932), “Reconstrucción Social” (1933) en
colaboración con D. Abad de Santillán, “Socialización
de la Medicina” (1934), “Sociedad y Prostitucion”
(1935), “Limitación de los Nacimientos” (1936), “Chile
en la Vanguardia” (1936), “Psicología de los Celos”
(1940), “Lisandro De La Torre, Reformador Social
Americano” (1942), “Problemas de la Medicina Social”
(1943), “El Por Que de la Reforma Constitucional”
(1949), “El Federalismo como Principio Organizador de
las Sociedades Humanas” (1952), “La Solución
Federalista en la Crisis Histórica Argentina” (1957),
“Laicisismo y Libertad” (1959), entre otras.

Como vemos, Lazarte siendo medico de profesión, explora por amplios campos y temáticas, de allí que estuvo siempre “fuera de toda jaula”, según palabras de amigos. Entre ellos mencionar al poeta español León Felipe, Ángel Invaldi, D. Abad De Santillán, Ángel Cappelletti, Lisandro De La Torre, Juan Carlos Vimo y Laudelino Ruiz, librero y editor español, radicado en Rosario, cuya librería, que se encontraba en calle Córdoba 1281, funcionaba también como centro cultural y de encuentro. Entre los asiduos visitantes del local se encontraban Olga y Leticia Cossettini, D. Abad De Santillán, Arturo Capdevila, Gustavo Cochet, Herminio Blotta y Juan Lazarte, entre otros.

En su casa de San Genaro, conocida como “una chacra atestada de libros” dio acogida durante años a muchos hombres, se supone que Radowiski allá pasado por allí
antes de viajar a Uruguay.

Juan Lazarte no era materialista, no ambicionaba lujos ni riquezas, imagen ni prestigio, era una eminencia que ambicionaba saber, justicia y libertad social. En su pueblo siempre hay quienes lo recuerdan. “Nunca falta quien le acerque unas flores a su tumba y quien se atreva a relatar alguna de sus historias” y siempre habrá, en cualquier lugar, quien quiera recuperar su inabarcable vida, dándolo a conocer a las nuevas generaciones.

http://www.ainfos.ca/05/feb/ainfos00052.html

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