No tengo obligaciones. O si las tengo, son mínimas. No pesan. Cumplí con todos mis deberes.
Ando por ahí sin peso, o casi sin peso
¿Por qué digo eso?
Porque no me exijo nada.
Escribo, vivo, poetizo, que son un solo y el mismo acto.
No tengo la culpa. Y si la tuviera, me disculpo.
Me acepto como soy. Me quiero, cuando puedo. Y si no, me acepto nomás, que ya es mucho.
No dejo que me pongan contra mí. Nunca. Para nada. Por ningún motivo.
En mí está todo bien.
El papel de escritor me libera de toda y cualquier exigencia. Soy lo que soy. Soy lo que es. Soy la unidad de todos mis tiempos.
No busco una perfección inexistente. Saber quién soy, qué tengo y qué quiero, me da paz. Una paz placentera y profunda.
Tomo distancia de las cosas. Dejo que el aire pase. Trato de despegarme, soltar lo que no es mío. Lo que entró sin ser mío, lo pongo afuera. Como la basura todos los días.
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Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
