El valor de la vida

¿Qué es lo más valioso? En medio de la pandemia me pregunto si es que de hecho como humanidad, estamos valorizando la vida.

Tengo la impresión de que sí, algunas personas que ya valorizaban la vida, la están apreciando aún más, con más ternura y cariño. Otras en cambio permanecen en actitudes que revelan desprecio, descuido, indiferencia.

Es inevitable que esta situación donde el miedo y el peligro de muerte rondan por todas partes, evoque otras situaciones semejantes. Hoy me tocó esta evocación.

Algo en mí cambió radicalmente a partir del momento en que tomé conciencia de haber sobrevivido a situaciones de amenaza de muerte. No sólo sobreviví sino enfrenté. Busqué el enfrentamiento.

No le escapé a lo que se presentaba. Puedo decir que salí fortalecido. Supe que se puede. Ahora me toca de nuevo algo semejante, siendo que en esta oportunidad es una amenaza de muerte a nivel mundial.

Tengo la impresión de que la vida se repite. No es que crea en fatalismos. No, no, para nada. Pero es que no puedo dejar de ver como este nuevo desafío otra vez me pone frente al mismo dilema.

¿Qué hacer con la vida? ¿Para qué vivir? Las preguntas me encuentran en un estado que puedo decir sin temor a equivocarme que es un estado virginal. Es y no es.

Acumulé experiencia y al mismo tiempo estoy tan sorprendido y abierto a la vida como cuando era niño y cuando era más joven.

Siquen chocándome la desigualdad social, la explotación, la manipulación, la alienación, la inconciencia, el sinsentido con que mucha gente va dejando que la vida pase.

Talvez porque venga de una familia en que el arte y la creatividad fueron un eje, un centro, una razón. Hoy el arte se me revela como el mejor lugar donde permanecer.

Arte no sólo como disfrute de lo bello sino también como posibilidad concreta y efectiva de participar de lo mejor de la vida. Su esencia.

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