Deshediondizando

No voy a hediondizarme porque un pensamiento odiosísimo me infectó la cabeza durante años, y lo sigue haciendo. Otro, no menos enfermo, también me atormentó durante años. Hoy, este último, gracias a Dios, es menos atormentador. El otro, el que aún me hace mal, sigue persistiendo, pero tengo que tener paciencia. El proceso de deshediondización no es inmediato.

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