Del retorno a uno mismo

De esos textos que se escriben por si mismos, sin que haya de tu parte ninguna disposición de orientar la palabra hacia aquí o hacia allá. Mas bien vas dejando que la palabra vaya diciendo. Son de esos textos que después te sorprendes que hayan salido de tus manos. Esta mañana me vino esta Idea, cuando estaba tomando el desayuno en el comedor del Colegio Marista de Lagoa Seca. Había pensado, poco antes, en un escrito que se llamaría “Del retorno a si mismo”, un tema recurrente en mi trayectoria de escritor.

Del retorno a si mismo. Un texto que se escribiera por sí mismo. No uno de esos en que tratas de decir algo, esto o aquello, de este modo o de aquella manera, sino uno de esos otros que, como ya dije pero repito, pues no hay nada de malo en repetir, en que dejas que la palabra vaya viniendo, vaya diciendo, vaya escribiendo lo que tiene que decir. Pensaba esta mañana en el comedor, al desayunar, mientras escuchaba a la hermana Ana y a María, Sandra, Jocélia, Ana Paula, Djair, cómo en estos encuentros hay algo que no encontré en los retiros espirituales.

Hay una cosa sagrada. Hablaban ellas de sus vivencias, en parte mías también, en la formación de terapeutas comunitarios en la Enseada do Sol, en Carapibus. En aquella oportunidad, mientras esperaba María en la puerta de la sala, adentro terminaba el túnel del amor y la confianza, una de las vivencias creadas por Adalberto Barreto, el creador de la Terapia Comunitaria Integrativa. Cuando entré en la sala, era Adalberto que venía por el túnel, en medio de la gente. Su rostro con una expresión singular, sonriente.

Me tocó decirle las palabras que se dicen cuando la persona termina su caminada entre sus compañeros de vivencia. Lo que sentí en esa oportunidad, es algo indecible. No tengo palabras para expresar lo que es eso, a no ser, y la palabra me vino esta mañana, sagrado. Es sagrado cuando la persona vuelve a sí misma. Recordé entoncesn en la vivencia que describo, que le dije a Adalberto: “Parabéns, Adalberto, você é um vencedor”. El sonrió. No sé si porque era lo que le tocaba oír, o si porque eran las msmas palabras que él me dijera a mí en las Ocas do Indio, varios años antes, cuando era yo el que terminaba mi recorrido del túnel de la confianza y del amor.

El caso es que esta mañana, en el Colegio Marista de Lagoa Seca, en medio de la formación de cuidadores, me vino este relato del retorno a sí mismo, el eje, para mí, de lo que es la Terapia Comunitaria. El sistema nos extraña,y la terapia nos trae de vuelta. Y cuando digo La terapia, no creas que pienso que sea el único modo como puedes volver a tí mismo o a tí misma. Esto sería reducir las cosas, caer en um fudamentalismo o cosa así por el estilo, creer que hay un único camino.

Cuando era profesor, trataba de compartir com mis alumnos otros caminos de regreso a uno mismo: el juego, la literatura, la poesia, la creatividad, el amor, lo que te haga volver a ser quien fuiste antes de que empezaras a transformarte en algo aceptable, pero extraño a tí mismo, para tratar de ser aceptado, para tratar de ser alguien como los demás. No puedes ser como los demás, solo puedes ser como tú mismo.

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