Decidiendo

Llegar al público lector esta mañana no sería para repetir lo que la llamada “gran prensa” y/o las llamadas “redes sociales” imponen como temas de conversación. Más bien aquí se intenta lo contrario.

Hablar en primera persona del singular. Valorizar lo vivido, la experiencia de cada uno/a. Crear vínculos sociales positivos.

Centrar la atención en la posibilidad de darle un rumbo a nuestra vida. En vez de discusiones ideológicas (teorías o abstracciones) venir a lo concreto.

Dichas estas cosas, vamos a lo que interesa. Solamente la atención minuciosa y atenida a la realidad, puede mostrarnos nuestra propia capacidad para actuar en dirección a lo que queremos.

Abrirnos a la acción comunitaria que nos rescata de los fanatismos reduccionistas. La esperanza es una construcción colectiva y esto exige confianza mutua.

Salir de las prisiones de las convicciones en dirección a la realidad. Los puntos de vista plurales nos ayudan a respirar mejor. Nadie es tan sabio/a que pueda decir que sabe todo, que tiene respuestas para todas las preguntas.

Una decisión personal apoyada por la comunidad nos capacita para recrear y realimentar nuestras ganas de vivir en medio de cualquier situación.

No seamos marionetas manejadas por los poderes del dinero o por los mecanismos de control del comportamiento. Siempre podemos decidir.

¿Qué quiero ver cambiado en mí después de la pandemia? ¿Cuál es mi deseo o desafío para este año? Preguntas concretas nos ayudan a definir caminos y nos alivian del peso de las prisiones mentales y emocionales.

Yo puedo. El yo puedo es concreto. La comunidad apoya. Salir de la pasividad de lo masivo. La vida es muy corta. ¡Que sea nuestra!

Escribir es una forma de salir a flote. No necesito ceder constantemente a las presiones externas. Puedo ser yo mismo.

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