Crônica de hoje

Hay veces que no tienes nada que hacer, ¿por qué deberías estar siempre haciendo algo?

Ahora, por ejemplo, escribir es sólo una forma de pasar el tiempo.

Como dice Machado de Assis, y ya lo sé, no es porque él lo diga, pero porque es así mismo, a veces, digo, dejo la palabra ir, ella va andando y abriendo caminos, diciendo cosas, creando situaciones, ella, la palabra, va diciendo y somos espectadores de lo que ella dice o de lo que va apareciendo.

Me gustaría hablar de los libros que leí, Machado de Assis, El alienista, Dom Casmurro, Bradbury, Crónicas marcianas, Fahrenheit 451, Las doradas manzanas del sol, Vino de estío, como decía Mamina, y no El vino del Estío, como venía en la edición de Minotauro.

Mamina leía muchísimo. Yo le iba a buscar libros a la Biblioteca San Martín, ¿te acordás? Como te vas a acordar si no estabas allí. Es como si vos me dijeras te acordás de Pesqueira y yo nunca estuve allí. Queda mal, ¿no?

Bueno, sigamos nomás, que es solo para pasar el rato. Hoy el tiempo parece parado. Talvez porque esté lluvioso en João Pessoa, y, según Áurea, también en Recife.

Sí, decía que me gustaría hablar de libros leídos: El Lobo Estepario, de Hermann Hesse. La historia de Harry Haller, el lobo.

No sé qué diría, si ya leíste el libro, sabrás que era un solitario que vivía en un cuarto alquilado, y a veces tenía saudades de una familia.

Talvez sea eso, saudades de una familia. Hoy es el día del padre aquí en Brasil, en João Pessoa. Los autos pasan, nunca dejan de pasar.

Hoy veníamos con María de la casa de seu Chico, y veíamos el mar hacia el lado de Jacumã.

Nunca antes habíamos visto esa vista, ¿te das cuenta? Y hemos pasado innúmeras veces por allí.

Es así. Qué le vas a hacer. Por suerte ya no faltan tantas horas para irme a dormir, y mañana será otro día, según es sabido y yo concuerdo con ello.

Los escritores escriben lugares de tiempo, lugares que habita el lector o la lectora, y que no cambian, son siempre los mismos.

Ahora veía História de Quinze Días, por ejemplo, en la mesa, y veía Helena, Memorial de Ayres, que todavía no leí, pero lo veía, Quincas Borba, aquél del tipo…sí, Memórias Póstumas de Brás Cubas, A mão e a luva.

Estevão, o bacharel, a moça nos jardins.

Cronin, A dama dos cravos, Encontro de Amor, Uma estranha mulher, O Jardineiro Espanhol, A coragem de resistir.

Um livro chama outro, uma palavra leva a outra, e a rede se estende em todas as direções.

E já vou deixando por aqui, porque se, embora nada tenha me proposto a não ser passar o tempo, o tempo já passou e você ainda está aí lendo e eu escrevendo, e é hora de procurarmos, você e eu, o que fazer, não é mesmo?

É isso. Até, viu?

Deixe uma resposta