Conocimiento

fotoEsta mañana me levanté pensando en que yo solamente puedo ser feliz si me acepto como soy. Y ya estoy llegando. Llego y me alejo, porque aprendí a rechazar aspectos de mi ser que me enseñaron que eran malos, despreciables. Pero yo soy todo eso, las cosas santas y las cosas mundanas, cosas humanas, como dice la canción.

Soy todo eso, y me cabe estar en paz conmigo mismo, aceptándome como soy. Sin esa aceptación de mí mismo, hay una guerra constante. Siento algo, deseo algo, y me siento mal porque aprendí a considerar equivocado desear eso. Entonces trato de estar en paz conmigo mismo, aceptando que soy como soy, y que deseo lo que deseo, porque me alegra, me hace bien. Pero también me trae culpa.

Entonces miro más de cerca. Me permito mirar de cerca, y todo cambia. Veo que soy de una manera, y que me estoy obligando a pensar que debería ser de otra manera. Entonces el conflicto. Entonces hay sufrimiento. Pero puedo tomar otro camino. Si miro de cerca, si me doy cuenta de que hay una posibilidad de que yo me conozca como soy y me acepte tal cual soy, entonces me viene un contentamiento como de niño.

Una sensación muy buena, de tranquilidad. Me doy cuenta de que yo soy el primer prójimo al que tengo que amar. Sin este amor primero, todo estaría falseado, todo sería una mentira, una farsa. Sé que hay aspectos de mí que me gustaría mejorar, pero también sé que ese cambio puede ser el comienzo del infierno. Puede ser que siga internalizada en mí la imagen de un yo social que me fue impuesta por la cultura y la sociedad.

Entonces seguiría condenándome por no ser como alguna autoridad dice que yo debería ser. Escucho a todos, pero decido por mí mismo. No trato de ser perfecto, que sería como querer negarme definitivamente a mí mismo. Sería el suicidio en vida. Para mí la clave sigue siendo el mirar de cerca. El ir substituyendo lo que creía sobre mí, por lo que voy viendo de mí. Entonces respiro mejo. Sin mí no hay nada.

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