Comunitariamente

El caminar colectivo tiene un placer especial. Me refiero aquí específicamente al formar parte de un movimiento, una acción ciudadana, una actividad comunitaria.

Este placer es redoblado cuando nace de la sensación de que este caminar juntxs nos sostiene, nos refuerza, nos apoya, nos ayuda a superar situaciones cotidianas.

Una acción en la cual las superaciones individuales, el crecimiento personal, se traducen en sentimientos crecientes de tranquilidad y paz.

En vez de desgastarnos inítutilmente en quejas o sensaciones de abandono que puedan sobrevenir cuando se está en aislamiento, la fuerza comunitaria nos potencia a un estar bien contínuo.

No quiere decir que no tengamos las subidas y bajadas propias de la vida. Lo que hay es un reconocimiento mutuo. Saber que lo que me pasa le pasa a mucha gente. Saberse normal es muy lindo.

Creo que no hay una sensación mejor que la de ser parte, saberse parte, sentirse parte de una red que trabaja por la reconstrucción contínua de la persona y de la comunidad.

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