Centramiento y pesentificación

“Zapatero a tus zapatos,” solía decir mi madre. Hoy estas palabras vienen a mí con un efecto consolador. Ocuparme de lo que me concierne. Lo humano como tal. La vida en toda su multidimensionalidad.

Si permanezco ocupado en lo que es mi foco, o sea: el amor, la creatividad artística, la solidaridad, todo se organiza por sí mismo. No puedo, no quiero ni voy a apartarme de mi eje.

Es la condición de una salud que debo cuidar todos los días. Por suerte cada vez más este es un movimiento que va sucediendo casi por sí mismo. Igual tengo que hacer un esfuerzo de centramiento y presentificación.

Y cuento con la comunidad. La escucha atenta, que no suprime sino exige el discernimiento personal, es una herramienta poderosa en esta tarea.

Cosas que yo escribía y decía, hoy están plenas de sentido. Mi vida se viene juntando con intensidad. Todos mis tiempos convergen fuertemente y precisamente en este instante.

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