Celebrar la vida

La muerte no es el destino de la vida. La vida no está dirigida hacia la muerte. En otras palabras, no es para morir que vivimos.

Esto que podría parecer elemental, no lo es. Desde temprano en la vida nos vemos frente a frente con una sociedad que nos impone lo ajeno en lugar de lo propio, lo lejano en vez de lo cercano, lo anónimo en vez de lo personal. Esta educación alienante nos vemos obligados y obligadas a ir deshaciendo paso a paso, desde el comienzo. La cultura dominante exalta el sacrificio.

Morir por la patria. Matarse trabajando. Insertan la muerte como si fuera un premio, cuando es un acontecimento natural. O debería serlo, ya que quieren naturalizar las muertes provocadas sean por las guerras, o bien por los excesos e injusticias de un sistema sin alma. El canto fúnebre debe ser substituído por la celebración de la vida.

Deixe uma resposta