Aprendizaje

La posibilidad de venir a este espacio a compartir algunos sentimientos es siempre estimulante. En medio de la situación en que nos encontramos como humanidad, algunas luces brillan más allá de la oscuridad reinante.

El confinamiento ha provocado una intensificación del valor del tiempo presente. Más aquí y ahora. Los contactos entre las personas han aumentado, y se ha producido también una mayor profundización en los mismos.

La noción de la proximidad de la muerte nos pone frente a frente con nuestra fragilidad y provisoriedad. Está surgiendo una conciencia más atenta y solidaria.

Una práctica social en la cual la totalidad de las dimensiones que nos componen, se potencializa, generando una sensación de unidad y pertenecimiento.

“No hay mal que por bien no venga”, dice la sabiduría popular. Estas observaciones fueron recogidas en rondas virtuales de Terapia Comunitaria Integrativa durante el confinamiento provocado por la pandemia.

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