Aprendiendo

Llego a mi espacio propio y personal. Aqui traigo mis impresiones de viaje. Las sensaciones y aprendizajes de este tiempo de confinamiento y de otros tiempos en que también los caminos hacia afuera estaban limitados.

Había que volcarse hacia adentro, por lo tanto. Hacia lo interno y hacia lo más próximo. El espacio de la vida, propiamente.

Lo primero que constato es que en la situación actual, al romperse las rutinas habituales de la vida cotidiana, forzosamente cada cosa debe ser vista y tratada como si fuera novedad.

Lo que antes estaba dado por sentado, siempre había sido así y seguiría siendo así, entró en compás de espera. Observo con más atención. Salgo de ciertos automatismos, ciertos comportamientos mecánicos.

Antiguamente yo solía dejar que cualquier cosa que viniera del exterior (una voz, una imagen, una noticia) me tocara directamente. No tenía defensas.

Ahora he creado una sala de espera, un vestíbulo. Veo y escucho, pero hay como que una distancia, un compás de espera. Todavía no funciona por sí mismo, pero está en camino.

Puede ser que lo que me están diciendo sea o no sea. Me permito dudar. No por desconfianza, sino por precaución. Para protegerme. Entró demasiada cosa ajena em mí, que tuve que ir sacando afuera, como quien saca la basura.

Equivocaciones, mentiras, sentimientos inadecuados, prejuicios, opiniones ajenas. Ahora aprendo a mirar como quien verifica primero si debe o no dejar entrar lo que se presenta.

Esto me alivia muchísimo. Hay menos ruido en mí. Estoy más tranquilo. Mi pasado quedó donde está. Es una fuente de enseñanzas y conocimiento, pero de maneras diferentes a las que me había acostumbrado a verlo.

Me doy cuenta de que no necesito estar constantemente castigándome con el recuerdo de cosas que me hicieron mal. He crecido. He aprendido que la vida no es fácil.

Y que las luchas me capacitaron para un presente más propiamente mío. Elijo más. Decido más por mí mismo qué es lo que quiero o no quiero.

Otra vez en mi historia de vida, tiempos de limitación de movimientos y contactos me han llevado y me siguen llevando a una experiencia de profunda revalorización de cada pequeña cosa.

Creo que colectivamente estamos aprendiendo que no necesitamos tanto de tanto, sino menos de casi todo. La vida puede fluir mejor en un clima de confianza y colaboración mutua.

Me doy cuenta de que tengo que habituarme a cierta gimnasia interior: saltar por encima de cosas que todavía están en mí y no son mías, para dejar que el propio fluir de los acontecimentos me siga enseñando.

Como ayer, algunas pocas cosas siguen siendo esenciales: el amor, la familia, la amistad, la fe, el arte, la poesía, la risa, el canto, la gratuidad, la solidaridad.

Todo sintetizado en el color amarillo sobre fondo rojo. Es la corola de una flor que me acompaña desde niño. Son zinnias. Todo vuelve al comienzo.

2 comentários sobre “Aprendiendo”

  1. Querido Rolando me conmueve tu texto. Me gustó mucho eso de poner una sala de espera y darse una el tiempo para ver qué o quién entra. Te conozco un poquito por las rondas de los viernes de TCI. Que gusto que alguien puede ponerle palabras a sensaciones e ideas que también he llegado a tener. Cariños. Guadalupe de México

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