Afectivamente

fotoA veces no tengo nada que hacer, y me pongo a escribir. Aquí me encuentro conmigo mismo. Este es mi puerto seguro. Aquí está mi mayor parte.

En escritos he venido viniendo, y lo sigo haciendo. La vida toda está aquí. La vida que viví y la que podría haber llegado a vivir. Todas las vidas. Y aquí también están las vidas de las que estoy hecho. Las vidas de aquellas personas con las cuales se ha ido formando un espacio en común.

Ese espacio, esas personas, esos sentimientos, forman una unidad. Una sensación. Un sentimiento. Muchas veces necesito encontrar una luz adentro mío, un sentido de vivir, una alegría. Entonces miro ese mundo que he ido formando, al cual me he ido adaptando y al cual también le he impreso mi propia huella. Yo soy todo eso.

Los sentimientos de quienes me han dejado un pedazo de sí en una palabra, en una mirada, en actitudes que constituyen mi tesoro interior. Muchas de esas personas están lejos geográficamente, o ya no están en esta existencia física, pero todas ellas están aquí, en este lugar, en este preciso espacio y tiempo en que me encuentro. ¿Cómo podría entonces estar solo? ¡Si cierro los ojos, o aún de ojos abiertos, y siento todo ese mundo de afectos a mi alrededor y adentro mío!

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