Unificadamente

Ya se ha transformado casi en un lugar común llegar a este lugar diciendo que vengo como si estuviera atendiendo a una invitación. En realidad lo es. La búsqueda de sí mismo es una tarea continua.

Disponer de esta ventana al mundo es un privilegio. Un espacio de encuentro que me ayuda a constantemente prestar atención a las maneras como vivo. La prisa continua e inútil, que está implantada como si fuera natural.

No necesito estar corriendo todo el tiempo. Puedo parar. Vengo tratando de parar, como tantas personas que he escuchado en las rondas virtuales de Terapia Comunitaria Integrativa.

¨¿Adónde estábamos yendo tan apurados?¨ preguntaba el papa Francisco al comienzo de la pandemia. Yo sigo preguntándome: ¿por qué todo este apuro? ¿Es que no puedo quedarme aquí? ¿Tengo que salir a toda velocidad?

¿Tengo tantas cosas que hacer que casi no puedo prestar atención a mi estar aquí? Las personas con quienes convivo o me relaciono, el ambiente a mi alrededor, los pájaros, las flores, el cielo, el mar, la ciudad, las veredas, todo merece atención.

¿Si no estoy aquí adónde estoy? La busca de un centramiento, una presencia atenta al presente, me viene ayudando a focalizarme. Viene en mi auxilio como siempre, la atención a lo que veo en mi interior.

Una flor violeta que crece en mi jardín, y que ahora la veo con contornos no demasiado claros. La escucha a quienes están cerca. Las voces internas que me ayudan a elegir el camino justo. El amor que es el centro y el eje de la vida.

Cuando presto atención al presente me conecto. La conexión es simple y directa, no es mediada. Necesito saber que puedo estar aquí.

Esto significa que todas las dimensiones que me constituyen, así como constituyen a todo ser humano, están plenamente en acción. Lo racional y lo intuitivo.

Los deseos, los sueños, las emociones, la voluntad, las decisiones, lo imaginario. Todo este universo que recorro y unifico al escribir. Por eso es que sigo viniendo a esta página.

Este es un lugar para compartir experiencias de vida. Leo el libro de la escritora feminista Anaïs Nin (The Novel of the Future).

Un fuerte estímulo para una reconciliación con la multiplicidad y diversidad que nos constituye como seres humanos. Somos más, mucho más que esa deformación grotesca con que tratan de identificarnos desde la subcultura despersonalizante.

Arte y religión. Vida cotidiana. Son vías de rescate de nuestra totalidad. En mi libro Max Weber: ciencia y valores (Buenos Aires: ed. Homo Sapiens, 2005) presento mi lectura de una sociología involucrada con esta tarea de rehacer la unidad del vivir.

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