Unidad

A veces uno cree que podría llegar a querer decir alguna cosa. No sabes muy bien qué. Cosas del día.

Cosas de la vida. Como el encuentro en familia anoche. Y las luces en el cielo. Las conversaciones con hijos e hijas. Creciendo juntos. Y las caminatas con papá todos estos días. Algo viene creciendo. Un niño te mira. Te ves en los ojos, en las expresiones del niño.

Las compras en el supermercado y la verdulería. La gente simple, con su buen humor, eso de ir bien con la vida. Y los jacarandás con sus flores en el cielo, en el suelo. Tapices lilas a tu paso. Te sientes en el paraíso. Es aquí, es la tierra.

Pero en esos instantes, estás en la Tierra Prometida, donde siempre brilla el sol. Y ahora ya a la tarde. El día como que dando la vuelta al sol. Con el sol. Las texturas de ayer. Amarillo y rojo, en el papel telado. Un sueño de un día ser un pintor de verdad. Casas y mujeres.

Retratos. Paisajes de ríos y montañas. Llanos. Gentes diversas. Mendoza en feriado. João Pessoa en el borde del mar. Mar y montaña. Montaña y mar. Un solo país, aquí adentro y alrededor. Un país no son los dueños o las dueñas del poder. Un país no es un partido. Un país no es una ideología.

Un país es mucha gente. Es diversidad. Son muchas personas diferentes, en muchos lugares diferentes, viviendo sus vidas diferentes. Un país no es la TV ni los diarios. Un país es gente como hormigas. Gente que trabaja, que sueña, que cree, que sufre, que ama. Es todo esto y mucho más.

Que nunca me olvide de todas estas cosas. Que las recuerde todos los días, a toda hora. Porque entonces ya ahora, cuando la siesta y el sol. Cuando la tarde se viene viniendo, y el parque y el rosedal y el mar y los libros y los colores y los cuadros y las canciones y todo lo que es la vida.

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