Ubicación

A veces no tengo algo en particular para escribir. Sin embargo, al empezar a hacerlo, es como si algo fuera ocupando su lugar. Soy yo mismo. Es mi propia vida la que se va ubicando. Es como si un rompecabezas gigantesco fuera empezando a mostrarse como completo. Cada pieza está en su lugar. Cada pieza va ocupando el lugar que le corresponde. Y no son lugares arbitrarios, sino los lugares debidos. El lugar de cada cosa.

Así ahora, esta tarde de primero de enero de 2015, esta es la actividad a la que me voy dedicando. Poner las cosas en su lugar. La casa está silenciosa. Los pajaritos cantan en el patio. Sus trinos se oyen en la sala, y es aquí donde las palabras van empezando a bajar. Van ocupando sus lugares. Vienen las imágenes de esta mañana y de anoche. La reunión familiar en la despedida del año que se fue y en la entrada del año nuevo.

Veo nuevamente los rostros. Cada uno de los jóvenes y de las jóvenes de mi familia. Mis hijas e hijos. La familia creció. La familia se fue ampliando. Y cada uno de estos jóvenes es una persona especial. Es un sonido y un color especial. Un sentimiento. Y ahora al evocar esa reunión de anoche, la sinfonía se compone. Oigo las voces, las risas. Las conversaciones. Alguna parte mía muy importante se va completando. Se va formando y consolidando.

Uno necesita dejar que las cosas sigan su ritmo, que las personas y los acontecimentos vayan ocurriendo. Así ahora esta tarde, en esta sala en la que el sonido del canto de los pájaros en el parral se escucha, esto va ocurriendo. Todo va ocupando su lugar, y yo también. Todo me incluye. Yo soy parte del todo, y todo es parte del todo. Esta mañana volver a la terminal, como tantas otras veces en estos días. Otra despedida. Una parte mía se parte.

Las despedidas duelen. Esto es también algo que recuperé el año pasado. La emoción, el sentimiento. Permitirme sentir el dolor, la tristeza de la vida. La tristeza forma parte de la vida. Yo no necesito buscarla, ni necesito buscar el dolor. Pero tristeza y dolor forman parte de lo que soy, de la persona que soy. Las personas vienen y van. Mis hijos e hijas vienen y van.

Todo viene y va. Yo también voy y vengo. Y en todo este movimiento de la vida, en estas idas y venidas, todo va ocupando su lugar. Todo se va ordenando. Y creo que no hay una sensación tan buena como la de estar en paz y entero. Estar donde uno debe estar. Haciendo lo que debe hacer.

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