Terapia Comunitaria Integrativa: una práctica de recuperación de la persona humana

He escrito sobre la TCI hasta descubrir que es una forma de arte. Un ejercicio, una práctica de recuperación de la persona humana. Un reencuentro con el ser que somos.

Todos mis escritos sobre esto vuelven una y otra vez sobre lo mismo. La TCI sigue siendo una motivación esencial en mi vida. Recuerdo lo que fue esta larga jornada que ya dura casi 20 años.

Sumergirme en la acción social. La actividad comunitaria. La movilización libertadora. Trabajando con universidades y movimientos sociales. Juntando pasado y presente.

Borrando las fronteras entre el saber académico y la vida diaria, lo que fué y sigue siendo uno de mis objetivos vitales desde que estudiaba sociología en la UNCuyo (Mendoza, Argentina).

Que la vida sea una sola, una vida unificada, como de hecho lo es. La red de TCI en español es hoy una realidad. Somos una forma de poesía social. Un resguardo de humanidad.

Esta forma tan efectiva de recordarnos quiénes somos, está disponible gratuitamente, es pública y no excluye a nadie. Aquí no se predica, se practica.

Sigo escribiendo sobre la TCI, como ven, no ya por creer que esté diciendo cosas nuevas. Más bien al contrario, para recordar cosas antiguas. No estamos solos ni solas.

La vida es el bien más precioso. Hay gente a favor por todas partes. Podemos confiar. El futuro está en nuestras manos.

La muerte no es una perspectiva de aniquilación. Sale el sol todas las mañanas, y es una posibilidad de empezar de nuevo.

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