Cuando viene el dia y las estrellas titilan en el cielo que va clareando, el sol te anima y te tranquiliza, te da confianza, y las cosas de la noche van quedando para atrás. Entonces sabes adónde vas, dónde estás pisando, quién eres. La dialéctica de la luz y la obscuridad, es real. Hay en ti una parte oscura que empieza a desvanecerse cuando comprendes y amas, cuando eres capaz de verte como sos, con luces y sombras. No sólo luz, ni sólo sombras. Como en el Tai Chi, eres así como el Universo, un círculo de partes opuestas complementarias, que se mueven y te mueven en un juego de oposiciones que se necesitan una a la otra. Así, los miedos de anoche y la confianza de ahora, la plenitud del día que comienza y la paz de la certeza de que la vida vence, de que la vida es una victoria constante sobre el miedo y la culpa, la depresión y la preocupación, están mutuamente entrelazados, uno depende del otro, como el estiércol y la planta que nace, no existen uno sin otro, se equilibran y dan fuerza recíprocamente. Si pudieras ver, y ya estás viendo, tu pasado obscuro como condición necesaria para la luz que hoy hay en ti, tendrías paz. Y la paz es el camino como decía Gandhi. No hay camino hacia la paz. La paz es el camino.

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