Sobre la crítica

graciliano ramosSiempre fue más fácil criticar”, escribió cierta vez Graciliano Ramos, en Linhas tortas. De la reacción automática. Evitar la acción mecánica. Estas cosas se movían en su mente. Decidió tratar de dejar que viniera a flote lo que las unía. Siempre fue más fácil criticar. Evitar la reacción imediata, sin reflexión. Evitar la acción mecánica. ¿Qué es lo que estas cosas tienen en común? Tratar de responder de inmediato, sería como empezar a alejarse de lo que estas cuestiones nos tratan de mostrar. Puedo tratar de ir viendo lo que se presenta, dejándolo venir.

Estos días pasados, varias veces he pensado en lo que la Terapia Comunitaria Integrativa frecuentemente nos presenta como alternativas de comportamento. La TCI no es un sistema de reprogramación de la persona, al menos aparentemente. No se presenta, de imediato, como un sistema de recetas comportamentales que deberían seguirse. Sin embargo, con el pasar de los años y en la sucesión de experiencias con la TCI, lo que he venido experimentando, es que en este contexto, repetidas veces, se presentan alternativas de comportamento que rompen un automatismo, una reacción mecánica.

Un ejemplo vendía bien para que se pueda ver con más claridad. No me gusta una pesona, o pienso que no me gusta. Entonces cada vez que la veo o pienso en ella, me siento mal. Paso a evitarla. Pienso mal de ella. Pero no sé por qué no me gusta, ni por qué la rechazo. Simplemente la rechazo y me siento mal con ella, no la quiero. ¿Pero será que no la quiero? La duda se instala. Esta perona al menos aparentemente, no me ha hecho mal. Al contrario, ha tenido y tiene buenas actitudes a mi respecto. “Cuando la reacción es desproporcionada al hecho, no estamos reaccionando al hecho, sino a aquello a lo cual el hecho nos remite”, es una de las frases que frecuentemente escuchamos en la TCI. Rechazo a alguien y no sé por qué. No sé qué hacer con este mi rechazo, que me hace mal. Puedo desenganchar la reacción automática, si miro hacia otro lugar. Si miro las cosas buenas que esta persona hace a mi respecto. Las actitudes positivas que tiene y tuvo en el pasado. Algo se puede ir soltando dentro de mí. Puedo ir saliendo del automatismo. Un espacio se abre dentro de mí, cuando no sé, cuando no puedo simplemente actuar reactivamente, rechazando, criticando.

Puedo respirar mejor, soltarme de la amargura del rencor y del prejuicio, que me separan de una persona sin saber por qué. Hay una parte nuestra que es el yo niño, la consciencia de niño o de niña que todos tenemos. Esa parte nuestra sabe, sin dudas. Sabe y confía. En la TCI somos llevados a escuchar y obedecer a esa consciencia interior de niños, de niñas. Esa parte nuestra que sabe, que confia. Que sabe lo que es bueno, lo que es verdad. Puedo ser más libre si atiendo y escucho, si obedezco esta parte mía que conoce más allá del prejuicio, más allá de la reacción imediata, mas allá del automatismo.

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