Resurrección

A veces escribes sin palabras. Vas anotando en algún lugar invisible lo que te va llegando, y de algún modo las frases se van formando. Pero no pones una única palabra en el papel. Hay sueños de tu juventud por los cuales has segudo trabajando, como tanta gente. Cosas que soñaste, que quisiste. Todo se va cosiendo. En estos últimos años, tu vocación, ese querer construir a muchas manos una nueva humanidad, amorosa y solidaria, se ha venido concretizando. Se sigue construyendo. Una sensación de satisfacción interior, de realización, se viene afirmando en tu vida. E inclusive el corte con las actitudes mendicantes y culposas, es una señal de ruptura con la prisión del pasado. El presente se abre como una flor en el final de tu vida. No terminarás tus días antes de haber cumplido tu sueño de construir entre muchos, un mundo fraterno, sin hambre, sin violencia ni dominación. Hoy veías en Uspallata, los bosques de álamos, las montañas. El verde y amarillo del follaje perdiéndose en la profundidad de las florestas. El fin de la alienación y el comienzo de la vida plena.

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