Reencuentro

A fuerza de tanto ir pasando al papel lo que voy sintiendo, lo que voy viviendo, se me ha ido haciendo la luz sobre quién soy, cómo soy, qué quiero, cuál fue mi historia, cuál es la razón de mi vida, o las razones.

Todo esto me ha ido haciendo familiar de mí mismo. He ido aguzando el sentido de la observación.

Esta atención es lo que me ha ido dando una sensación de ubicación, identidad, pertenecimiento.

El arte sobresale como el sector más focal. Lo que organiza y da sentido a todos mis esfuerzos, a mi existir en el sentido más simple y directo de la palabra.

Ahora que han pasado ya muchos años desde que empecé a publicar lo que escribo, veo que la luz se ha ido haciendo, y sigue viniendo.

Pasando la vida a la hoja, veo que hay lugar. Tengo un lugar, y es adonde quiera que vaya.

Se han venido ordenando mis pasos, mis caminos, y todo va siendo más claro.

Lo que me he ido dando cuenta es que la dictadura dejó un legado em mí, que voy retrabajando a mi favor.

Lo que hice para sobrevivir, fue proyectarme al mundo del trabajo. La educación. La actividad sindical. La acción comunitaria. Ahí fui reencontrándome, y lo sigo haciendo.

El placer de vivir viene de la mano de las primeras impresiones. Mis primeros recuerdos. Me toca ahora volver a ser yo plenamente, por entero. Volver al cero.

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