Reconstrucción

Encontrarme en mis escritos esta mañana, fue el punto alto del día.

Verme allí. Saberme allí, en esas hojas. Ser el ser que me hago al escribir. Después el día fue yendo. Desencuentros. Reencuentros. Y ahora de noche, otra vez el alivio, la sensación sin igual de estar en mi lugar.

A lo largo de estos ya muchos años de escribir, la sensación es que es una aventura siempre a lo nuevo. Se va deshaciendo la sensación de cansancio vital, desesperanza, que el sistema irradia y trata de implantar a través de los “medios de información.”

En esta tarea minúscula de ir rescatando las vivencias cotidianas, la vida se va rehaciendo. Recupero una sensación infantil, de placer. Se desatan los nudos que por ahí me hacen reaccionar sin que yo sepa por qué. Mi niño interior le da la mano al adulto que soy. ´

Deixe uma resposta