Este mes de marzo, y todos los días, en realidad, me toca como argentino, recordar lo que nos cayó encima a partir de marzo de 1976. El golpe de estado seguido de la dictadura que nos transformó en una especie de repetición de lo que nunca más debería haberse repetido. Exterminio de la población civil. Campos de concentración. Terror como política de estado.
Pero el recuerdo no me obliga a matarme. Ya morí bastante a lo largo del tiempo. Me toca nacer y vengo renaciendo, siendo que esta tarea es una contramarcha a lo que se plantea como cultura y política dominante.
Después de todos estos años de resistencia, mi insistencia como viviente es la de contar la historia de quien no sólo no se rindió sino como tanta otra gente, insistió y sigue insistiendo en la vida. Vida plena. Vida que valga la pena ser vivida. Vida que vale la pena ser vivida.
Es mi manera de homenajear a mí mismo, mi familia, y las personas amigas y cercanas gracias a quienes estoy vivo. Gente de todas partes. Argentina y Brasil. Mendoza y Buenos Aires. Puente del Inca y Río de Janeiro. São Paulo y Fortaleza. Paraíba y João Pessoa.
¿Qué hice para mantenerme vivo, y qué sigo haciendo para mantenerme vivo, cada vez más vivo?
A partir de 1984 empecé a llevar un diario. Anotaba todo lo que iba viviendo. Me sentaba en el asiento trasero del ómnibus “Socorro,” que me llevaba de vuelta a casa en São Paulo, después de dar clases en la Escola de Sociologia e Politica de São Paulo, donde trabajaba. Fue mi primer trabajo registrado. Había nacido mi hija Ana Carolina, y yo había conseguido mi primer trabajo estable, después de 7 años de trabajos temporarios. Me sentía en el paraíso. Profesor. En mi vida no creo que hubiera pensado en ser profesor. Pero fue el trabajo que conseguí. Era la posibilidad de darle sustento a mi familia.
El trabajo docente me sacó de las preocupaciones meramente personales. Me fui haciendo en convivencia con gente que luchaba como yo por hacerse un lugar en el mundo. Brasil venía saliendo de la dictadura, y todo era alegría y esperanza. Como hoy, de nuevo. Así saludo este día que empieza. Con fe y alegría.
Focalizo en lo que me da placer y me alegra. Como soy artista y soy sano, trato de disfrutar tanto como puedo, la belleza. Beleza beleza beleza beleza. No he encontrado antídoto mejor contra la muerte en vida, que lo que da placer. La risa.
Acabo de ver uma película brasileña de 2024, Evidências do amor. Un viaje en el tiempo. Deshaciendo memorias que separan y lastiman, reinsertando recuerdos positivos y placenteros, esperanzadores. Estrelada por Fabio Porchat y Sandy Leah.
Todo que ver con lo que vengo haciendo aquí.
La vida ayuda a quien se ayuda. Mi madre creía siempre en las coincidencias. Coincidencias significativas, decía.
Sí, sí. Creo en las coincidencias, más vale.
Pero en lo que creo todavía más, es en la fuerza de la capacidad humana que tenemos los humanos, de rehacernos cada vez que la vida nos destruya.
El Diario. Llevar un Diario es un modo rápido, fácil y eficiente de rehacerse. Te lo puedo asegurar, che pibe o piba. Yo lo sé por experiencia.
Resiliencia. Otro nombre del amor.
(02-03-2026)

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
