Presente

fotoAyer a la tarde, en un cierto momento, me vino una alegría bárbara por estar vivo. Fue como si de pronto hubiera visto, como de hecho ví, toda mi vida pasada, como una condición necesaria para este presente que vivo hoy.

Me dí cuenta de que estoy vivo, y podría no estarlo. Y este estar vivo hoy, ahora, es una sobrevivencia en relación a lo que fue mi pasado. En ese momento, el presente se me presentó como algo diáfano.

Como la luz clara del cielo, del día, en relación a la oscuridad de la noche. Me dí cuenta de que por algún motivo sobreviví a la dictadura argentina. Pensé en los hechos que se sucedieron a partir del 24 de marzo de 1976, en lo personal y familiar, en el entorno más próximo.

Aquél policía que en la Policía Federal en Buenos Aires, en 1978, me preguntó si yo estaba siendo buscado. Hasta hoy me pregunto qué es lo que hizo que ese policía me dejara seguir.

El hecho es que ayer, al recordar estos acontecimientos, sentí que tiene sentido mi vida. Tiene sentido que yo esté vivo hoy. Tiene sentido que yo viva del modo como vivo, que yo haga lo que hago, que yo actúe de la manera como lo hago.

También tienen sentido las huellas que todo eso dejó en mí. Tienen sentido las brechas, las vulnerabilidades, las fragilidades que quedaron como consecuencia de un proceso que ya venía de antes de estos hechos.

No deja de admirarme, y mucho, lo que me es dado vivir hoy. Ayer sentí uma alegría muy grande, al saber que mi vida tiene sentido. Ví en mi corazón la cantidad de gente que me dio la mano en esos años oscuros, y en los que se sucedieron, hasta hoy. Hoy es como el florecer de toda ese caminar. Agradezco. De corazón, agradezco.

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