Presente

Esta tarde me dí cuenta de que el presente no es problema. O más bien que en el presente que me toca vivir, no hay problemas.

Los problemas surgen en el pasado o en el futuro. Los problemas, en mi caso, surgen más bien del pasado, de lo que fue, lo que creo que me hicieron. De allí derivan broncas, rabias, rencor.

O entonces los proyecto en el futuro: cosas que podrán suceder, cosas que tendré que hacer y no me gustaría tener que hacer, etc. Entonces vienen el miedo, la preocupación, otra vez la bronca. Pero cuando estoy simplemente en el presente, bien situado en el aquí y ahora, está todo bien.

Es un tiempo tan fugaz, que es casi como si no existiera. Pero es el tiempo que realmente puedo vivir. Sólo vivo en el presente, y el presente se me presenta en general cuando estoy libre de imposiciones o expectativas. No me obligo ni me siento obligado.

No hay presiones para hacer algo, o actuar de una determinada manera. Entonces estoy en un tiempo como parado. Tiempo detenido. Digo que es un tiempo fugaz, pues están los recuerdos, como una niebla o una resonancia, que muchas veces me hace daño.

Y también están o pueden estar los miedos de lo que pueda llegar a ocurrir. Entonces el presente se desvanece. No hay más presente. Hay un vacío del que nada puede rescatarme, a no ser el parar, el mero parar. Detenerme. Ahí me engancho otra vez con lo eterno. El estar aquí me salva, me devuelve a mí mismo.

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