Presencia

Hay veces que uno cree que podría querer llegar a escribir algo.

No sabes muy bien qué. Tal vez una impresión del paseo por el centro esta tarde. Las inmediaciones del Automóvil Club Argentino. La librería donde compré el libro sobre Julio Cortázar. O ya tal vez el paseo de ayer por el rosedal.

Las coronas de novia. Los tréboles florecidos. Y ya ahora, esta tarde que se va haciendo noche, quien sabe poder tratar de registrar algo de eso que uno no sabe muy bien qué es, pero que sin embargo quiere llegar al papel. Las oraciones caminando, por la 9 de julio y Las Heras.

La avenida San Martín, y la gente yendo y viniendo. El clima de cierre de campaña electoral. Y esa sensación de que las letras, las palabras, quieren decirte algo, compartir algo con quien pueda estar leyendo esto.

Esta mañana en el gimnasio, la sensación de haber alcanzado lo que para mí tuvo el máximo valor en la juventud, y en todo tiempo. Haber llegado a ese lugar, a eso sin lo cual la vida no tiene sentido.

Saber que esto no lo he conseguido sin la ayuda de incontables personas que me dieron la mano, que me dijeron las palabras justas en el momento exacto, del modo correcto. Y entonces saber, de un modo silencioso y muy claro, que todo valió la pena. Cada paso, cada movimiento a lo largo del tiempo. Para llegar ahora a esto, a este aquí, este ahora que es algo tan fugaz y tan sólido, tan entero.

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