¿Por qué Terapia Comunitaria Integrativa en español?

Identidad. Pertenecimiento. Sentimientos.

El objetivo de estas líneas es el de delinear de la manera más precisa posible, el sentido y los motivos sobre por qué es necesario fundamentar la TCI de manera propia en el contexto de la comunidad hispanoparlante.

La lengua, el lenguaje, son más que medios de comunicación. Son formas de sentir, de ver el mundo.

El foco en este hecho fundamental es lo que anima este intento. He escrito ya bastante sobre la Terapia Comunitaria Integrativa (TCI), a partir de mi experiencia como formador.

Hay sobre todo dos textos que voy a mencionar ahora, en los cuales he conseguido avanzar de manera concreta en este terreno. Son ellos: Reflexiones sobre la TCI, y Um terapeuta comunitário em busca de si mesmo.

La investigación sobre los valores, sobre la construcción social y cultural de la persona, ha sido y sigue siendo un eje de la sociología clásica, como también lo es de la TCI tal como la veo y practico.

Esto es para ir llegando ya a lo que quiero decir en pocas palabras. El hecho de que la TCI se haya ido estableciendo en muchos países fuera de Brasil, ha creado un desafio a enfrentar.

A menos que seamos capaces de releer esta práctica social transformadora desde la comunidad hispanoparlante, estaremos de alguna manera traicionando sus principios.

Justamente una de las finalidades principales de la TCI es la de devolver la persona a sí misma. Restablecer la comunicación perdida con nuestro ser auténtico. Rehabilitar el ejercicio pleno de nuestra humanidad.

Es necesario que seamos capaces de vernos como parte de un sistema cultural amplio que se impone en buena medida como parte del ejercicio de una dominación de clase. Esto es el fundamento de la sociedad capitalista.

Las personas son cosas a ser usadas y descartadas. Pero en el medio de esta misma cultura y sociedad, existen formas alternativas y libertadoras que llevan a tomar conciencia de la opresión y a librarnos de ella.

Al poner el foco en el sentimiento, como aquello que nos une a nuestros semejantes, tenemos en manos una herramienta potente, que nos conecta al mismo tiempo con nuestro ser más profundo.

Poner en primer plano nuestro sentir, nos capacita para vivir con la totalidad de nuestro ser, sin amputaciones. Toda nuestra historia, todos nuestros recursos de sobrevivencia, están a nuestro favor.

Podemos existir en sociedad sin necesidad de someternos, sin violentarnos, sin claudicar. Aprendiendo a poner a nuestro favor nuestra historia de vida.

Nuestra cultura es el manantial inagotable de donde nacen nuestros recursos, junto con nuestra experiencia de vida.

No quiere decir que adoptemos como nuestros todos los contenidos de nuestra cultura de origen ni de adopción, si somos migrantes.

Más bien es que hacemos eleciones y tomamos decisiones según lo que hemos ido descubriendo de nuestro ser más profundo.

Al escucharnos y escuchar con el corazón, nuestras debilidades, vulnerabilidades, o simplemente nuestra sensibilidad, se transforman en herramientas contínuas de liberación que nos van proyectando a horizontes de más y más felicidad, plenitud y paz.

Las canciones que escuchamos en nuestra infancia y juventud, nuestra vida en familia, nuestras luchas y trabajos, son otras tantas fuentes de una fuerza inagotable que nos impulsa a seguir.

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