Imprescindible mantenerla viva. Saber que el presente es esa suma que nos constituye. Lejos de ser una prisión, es la posibilidad de liberarnos de lo que nos condiciona.
Sin conciencia de lo vivido, la misma vida puede legar a irse desdibujando en la desconexión, en un seguir sin rumbo y sin dirección.
Al contrario, mantener uno o varios proyectos personales y colectivos entrelazados, nos da un sentimiento de solidez y continuidad.
La muerte no es el destino ni el final. Es o será un acontecimiento inevitable, al menos en el plano corporal.
Adentrarnos en lo que sostiene y contiene todo lo que existe, es una tarea concreta. Es saber quién soy, qué quiero, qué me anima y alegra, qué es lo que le da sentido a mi existir.
