Me permito soñar

Recientemente, las Naciones Unidas pidieron la colaboración de todas las personas del mundo para combatir el uso de las redes sociales para la difusión de discursos de odio, violencia o intolerancia. Yo le pido a las personas que frecuentan esta página, que por favor se abstengan de divulgar aquí expresiones de odio, violencia o intolerancia. Podrán hacerlo en otros espacios, sin duda, pero por favor no lo hagan aquí.

Me ha tocado convivir durante muchos años de mi vida, con gente que se creía dueña de la verdad. Hoy trato de irme asimilando a la idea de que el mundo es un lugar diverso, plural. En la Terapia Comunitaria Integrativa, así como en el círculo familiar y de amistades, me he ido abriendo a una convivencia con personas que ven el mundo de maneras diversas.

Lo que nos une es la acción, el trabajo concreto para resolver situaciones problemáticas, o para aprender en conjunto, a convivir con dificultades que no siempre podemos superar. El fanatismo ideológico, del signo que sea, más perjudica que ayuda. Así que les pido por favor, que en este espacio, en este lugar, se abstengan de divulgar mensajes de odio, violencia o intolerancia.

Este pedido no nace de la nada, ni podría. Nada nace de la nada. Todo surge de situaciones concretas, desafíos que nos toca enfrentar, individual y colectivamente. En la Argentina, ha asumido el gobierno nacional, el presidente Macri, en quien ciertamente yo no habría votado. Sin embargo, sus actitudes, me hacen pensar que es posible creer que se está inaugurando en la Argentina, una posibilidad de trabajo con respeto a las diferencias.

Respeto a las divergencias. Yo recuerdo en mi juventud, años 1966 a 1972, 1973, en que esto era moneda corriente, entre los jóvenes que al mismo tiempo combatíamos las dictaduras de turno, y construíamos unas semillas de futuro. Una Mendoza, una Argentina, que vislumbrábamos solidaria, diversa, plural. El tiempo pasó. Quedaron en nosotros recuerdos, huellas en el cuerpo y en el alma.

Pagamos el precio que se paga por creer y tratar de vivir según el amor y la justicia. Por esto es que me permito hoy, muchos años después, disfrutar de esta posibilidad de respirar otra vez un clima plural y diverso. Esto es lo que guardo, como un tesoro, de mis tiempos de alguien que actuó en las calles y en las organizaciones sociales, en favor de lo plural, de lo diverso, de la suma de esfuerzos en pro del bien común.

No soy macrista, ni sé lo que es eso. No me siento en la postura de quien cree que peude decirle a los demás lo que deban hacer. Pero me permito pensar que tal vez podamos estar teniendo la oportunidad, la posibilidad, de vernos unos a los otros, unos y otros, unas y otras, como humanos, como hermanos, hermanas. Tal vez sea solamente una ilusión necesaria de mi parte. Espero que no. En todo caso, hoy me permito soñar que, tal vez un día, podamos ser un país.

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