Literatura unificante

Hay algunos libros con los cuales nos confundimos. De tal modo el relato nos incluye, habla de nosotros, es nosotros mismos. Esto me ha pasado recientemente con uno o dos libros de José Saramago (El hombre duplicado, y Todos los nombres), y con uno de Henry James, A fera na selva. Es tan sorprendente como agradable, entrar en esa zona a que la lectura nos lleva, adonde ya no estamos aqui leyendo lo que alguien allá, lejos, no sé dónde, escribió, sino en un lugar que no es allá ni aquí, o más bien un lugar que es un aquí incluyente, hecho de un relato que hecho allá, lejos, no sabemos bien adónde, nos incluye. El autor o la autora habla de nosotros, sin conocernos. ¿Dónde está la realidad? ¿Cuál es la realidad? ¿Qué es la realidad? La literatura borra las barreras de la supuesta objetividad. Rompe la disociación, crea unidad, nos disuelve en lo uno.

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