Libertad

Hay algunos momentos em que uno se siente llamado a intervenir, a decir alguna cosa. Cuando se intenta hacer ésto, hay como que una especie de negación interna que se levanta. Como si solamente los demás pudieran decir algo. Como si Dios estuviera en todas partes menos en mi. Hablamos mucho de libertad, pero nos cuesta ejercerla. Y no es para menos. Vivimos en una sociedad autoritaria. Aprendemos a tener fe en cualquier cosa o persona o institución, menos en nosotros mismos o nosotras mismas.

Yo no soy de los que creen que hay que destruir el sistema para que se pueda empezar a vivir dignamente, con amor y con justicia. Más vale, me cuento entre los que creen y las que creen que es posible outro mundo, si, a partir de pequeños esfuerzos e inciativas, dentro de cada uno y de cada uma, y entre nosotros, en red, colaborativamente, somos capaces de ir construyendo algo nuevo, algo más com nuestra cara. Un mundo más a nuestra propia imagen y semejanza. Esto significa una fe profunda en mi mismo, en este ser que soy, que no desiste, insiste, resiste.

Nade nace ni vive en un vacío relacional, sino al contrario, cada uno, cada una de nosotros y nosotras, es y vive en relación. Esto exige alguna explicación. Soy en relación pues no existo solo, necesito de las demás personas para existir, en todos los niveles de la existencia. Pero este ser en relación, no puede ser al precio de la vida. En el medio de esas relaciones, que oprimen muchas veces, aún (y sobre todo) en lo cotidiano, debo ser capaz de encontrar espacios de libertad, en los que pueda ser yo mismo o yo misma. “Nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy”, dice el bello poema de León Felipe.

Si uno es capaz de verse a si mismo com esta originalidad, si sé de verdad que no puedo copiarle a nadie las reglas básicas del existir, aunque las mías tengan y tendrán siempre mucho que ver con las normas y metas y modos de muchas personas que me influenciaron y me siguen influyendo, podré ir generando dentro de mi mismo y en el mundo alrededor, del que formo parte, espacios de libertad, de vida plena, sin dejarme aprisionar ni aprisionar a las demás personas, pues estaré respirando al compás de la vida.

Esto es siempre más fácil de decir que de practicar, tal la fuerza de La normosis en que vivimos. Pero es posible, y la humanidad da pruebas constanemente de que en medio de lo viejo, nace lo nuevo, sin cesar. Talvez te preguntes cuál sea el propósito de estas líneas, querida lectora o lector. Quién sabe, solamente la voluntad de continuar formando parte de esa eterna tentativa humana por libertad.

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