La Terapia Comunitaria en la inclusión social

En los días de hoy, mucho se escucha hablar sobre inclusión social. Para quien, como yo, ha estudiado la marginalidad social desde puntos de vista sociológicos, el concepto de inclusión social remite a una integración de sectores marginalizados en el cuadro de la estructura social vigente. En el contexto de estas breves reflexiones que hoy quiero compartir con ustedes, la inclusión social tiene un aspecto de integración de la personalidad e integración en la sociedad. En las ruedas de terapia comunitaria, que es llamada de integrativa y sistémica, las personas pasan a darse cuenta de la unidad de sus vidas, el hilo conductor que cose, unificando, los hechos primeros y últimos de sus vidas.

Esto ocurre de varias maneras. La historia personal de cada uno y de cada una viene a flote, se emparienta con las historias de vida de los otros presentes. La salida del campo o de la pequeña ciudad hacia la gran ciudad, hacia le periferia urbana, con la consecuente sensación de pérdida de identidad, son sentimientos comunes a los migrantes en Brasil y en cualquier parte del mundo. Cambian las costumbres, dejo de ser alguien inserto en una trama de relaciones habituales, para pasar a ser algo extraño, un desarraigado, un alma en pena, como dice Adalberto Barreto en “As dores da alma dos excluídos no Brasil”.

Cuando paso a formar parte de la rueda de la terapia, comienza a coserse mi propia historia, ella adquiere coherencia y consistencia. Ya no soy más un Juan Nadie. Otros pronuncian mi nombre una vez a la semana, por lo menos. Son recordados los cumpleaños, se canta y se baila juntos. Muchas dueñas de casa que no salían de la casa, ven otras personas, sonríen, encuentran un sentido más grande en su vivir, que solamente atender marido e hijos que, muchas veces tienen sus propias vidas al margen de ellas. Jubilados que solo vivían en espera de la muerte, recuperan la alegría de vivir, juegan, cuentan chistes, bailan en las ruedas y entonan oraciones con niños, con jóvenes, con estudiantes y doctores de la universidad y técnicos en salud, agentes comunitarios, etc. La integración funciona para todos, para los de abajo y para los del medio, en verdad, unos y otros generan una mandala giratoria, en que nadie sabe quién es el otro. Apenas un igual, alguien que como yo se perdió o se pierde todavía, y se reencuentra.

Así, la inclusión funciona para adentro y para afuera de la persona. Yo me incluyo en la medida en que me siento incluído en una historia común, en un habla común en que me reconozco. En este sentido, inclusión e integración, funcionan casi como sinónimos. Los estudiantes y doctores, médicos y profesores, a su vez, rompen la barrera del aislamiento que la educación superior produce con frecuencia, y se redescubren gente, apenas gente. En estas ruedas, se procesan momentos de encuentro de las personas consigo mismas, motivo por El cual se puede decir, como conclusión de estas breves consideraciones, que la terapia comunitaria es una herramienta de inclusión social.

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