Jugando en el libro

A veces juegas a buscarte en las páginas de un libro. No sabes cuál, si son todos o algunos, o si son todos ellos al mismo tiempo o ninguno. Es un juego como el de la escondida. Te vas por la página de uno y apareces por la página de otro, o de todos al mismo tiempo, y no sabes cuál es el libro en que estás. Juegas así, y el tiempo va pasando, pero no sabes si es el tiempo del barco que va por el río amazónico, o si es el tiempo de una cripta o de campos de lino o de qué tiempo se trata. Juegas, juegas como antiguamente, juegas con palabras, formando frases absurdas que te hacían reír como ahora, a esta hora, en que todos tus afanes se empiezan a diluír en una confianza que se confunde con la tarde que se va yendo.

 

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