Intervención de Vittorio Bellavite, de Noi Siamo Chiesa, en la conferencia de prensa del Movimiento Internacional Somos Iglesia

Roma, 9 de octubre de 2012, com motivo del 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II.

Desde su fundación, hace diecisiete años, la iniciativa del movimento “Somos Iglesia” para la reforma de la Iglesia encontró en Italia resistencias especialmente fuertes; ocurrieron en gran parte de las diócesis, sobre todo en Roma, sede del Vaticano y sede de la Conferencia episcopal italiana. Las estructuras jerárquicas impusieron en la práctica una censura en la prensa católica hacia los documentos de Somos Iglesia, razón por la cual este movimiento ha tenido dificultades para darse a conocer, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países.

Tampoco la prensa laica hace referencia a él salvo en contadas ocasiones. Los canales de televisión jamás dicen algo. En esta situación, “Somos Iglesia” además de socializarse y desarrollar los postulados del “Llamamiento del Pueblo de Dios”, que se difundió em 1996, elaboró en Italia, durante esos años, la propuesta “Por una Iglesia pobre y de los pobres” y también ha profundizado sobre el problema de las relaciones Iglesia – Estado y la injerencia excesiva de la jerarquia eclesiástica en la vida política del país.

Entretanto, en toda Italia existe un porcentaje amplio y a la vez difuso de entre los católicos que se apoyan en el Concilio de manera distinta y polémica en relación a los textos oficiales de la jerarquía. Estos católicos “conciliares” autoconvocándose desde la base, se reunieron el pasado 15 de setiembre en el Instituto “Máximo” de los jesuítas en Roma para conmemorar el 50 aniversario de la apertura del Concilio. Las casi mil personas que estuvieron presentes, sin obispos ni autoridades de cualquier otro tipo, reflexionaron sobre cómo solamente manteniéndose verdaderamente en el espíritu del Concilio, la Iglesia tendrá la posibilidad de evangelizar en el nuevo milenio. En “Somos Iglesia” hay mucho escepticismo en cuanto a la posibilidad de que el Sínodo que acaba de empezar, diga algo significativo.

El Cardenal Martini nunca formó parte naturalmente del sector organizado de los cristianos “críticos” (o del “disenso”) . Pero su mensaje pastoral, sobre todo el más reciente, fue lúcido al constatar los problemas de la Iglesia y al querer afrontarlos com el espíritu de diálogo con el “mundo” y con un nuevo entendimiento pastoral. “Somos Iglesia” hace suyas muchas de sus intuiciones. Que fuera visto con sospecha y que fuera obstaculizado por toda la casta eclesiástica lo demuestra el hecho de que la prensa católica italiana (“Avvenire”, “Familia Cristiana” y también el “Observatorio romano”) escribió páginas enteras de bellas palabras sobre su muerte pero no se refirió a la entrevista póstuma del primero de setiembre, mientras que, en contraposición, dicha entrevista apareció en los periódicos de todo el mundo.

Una manera completamente criticable de conmemorar el Concilio pudo verse la otra noche en el programa conjunto TV2000-la7. La extraña colaboración de estos dos canales llevó a una transmisión centrada en el protagonismo excesivo del Cardenal Scola y uma presencia de peso de la derecha católica (De Mattei) y de un ateo devoto (Giuliano Ferrara), en cuanto a los exponentes próximos al ámbito conciliar Nicolini y Melloni no consiguieron (o no pudieron) expresar una posición realmente distinta, como habría sido necesario. Nosotros habíamos pedido presencias conciliares pero más significativas. La presencia femenina estuvo reducida a Chiara Almirante. ¿Será así la memoria que van a hacer los medios del Concilio?

* Vittorio Bellavite, padre de cuatro hijos, ex-professor de Derecho y Publicidad, de Milán, militante de organizaciones católicas e inspirador de movimientos como “Cristianos por el Socialismo”, desde 2004 es el portavoz nacional de “Somos Iglesia” y miembro del Consejo del Movimiento Internacional Somos Iglesia.

Trad.: Raquel Mallavibarrena

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