¡Feliz año nuevo!

De tanto venir a esta página de la revista Consciência casi prácticamente desde su creación, allá por los comienzos de este siglo, siento una sensación de familiaridad, y algunas otras que trataré de describir.

Escribir era y sigue siendo para mí, medio como existir. Casi sinónimos. Por lo tanto, la familiaridad con este espacio, es casi un reflejo de cuerpo entero de la persona que soy.

Me fui rehaciendo, recuperando, y lo sigo haciendo. Los diálogos con Gustavo Barreto desde esos primeros pasos, fueron construyendo una sólida amistad que se mantiene en medio de todas las variaciones de la vida.

La revista sigue manteniéndose con una propuesta bien propia, lejos del periodismo comercial, tanto como de otras formas de publicación donde falta lo esencial.

No es exceso de vanidad. Humanidad es nuestro eje. No hablo en nombre del equipo ni de la revista, sino desde mi lugar de colaborador.

La vida cotidiana, la vida vivida. Ese lento transcurrir de las horas del día, de un día tras otro, año tras año. El formato de diario, que llama a esa atención a lo pequeño.

Una vida que se va, otra que llega. Un viaje. El mar. La montaña. Las pequeñas cosas de cada día. La esperanza que renace a cada amanecer, y que en cada noche vuelve a alumbrarnos desde el cielo.

Estrellas, luna, sol. No disociar la vida de lo que hago. Ser lo que hago. Ser unidad en la diversidad. Priorizar la convivencia y los valores, los principios. ¡Feliz año nuevo!

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