Escribir

Me pongo a escribir sin ningún motivo concreto para hacerlo. El mero placer de seguir juntándome en palabras.

Viene toda la vida vivida, y esto es talvez lo más valioso de este ejercicio. Las cosas que he ido aprendiendo e incorporando a lo largo del tiempo. Especialmente mi apertura a las voces horizontales, la voz comunitaria, que airea el espacio interior. Gano más confianza y aprecio por mí mismo. Recupero una noción más clara y completa de la persona que soy. Refuerzo mi sensación de pertenecimiento, tan preciosa. Cultivo los pensamientos positivos, la esperanza activa, la fe concreta y eficaz. Los recursos de enfrentamento y superación que me capacitan para ser más feliz. Las imágenes movilizadoras y tranquilizadoras. El saber que no tengo tareas que cumplir, sino ir floreciendo. Nada más ni nada menos.

Deixe uma resposta