Escribiendo

fotoCuando escribo, el lado de acá y el lado de allá se van equilibrando. A medida que voy escribiendo, el lado de allá y el lado de acá se van equilibrando. Es como si las cosas fueran ocupando su justo lugar. Escribo aún cuando no estoy escribiendo. Cada vez más voy viviendo mi propia vida, voy siendo más yo mismo, y esto está ocurriendo, en buena medida, porque he ido registrando desde hace años lo cotidiano, el diario vivir, las vivencias, las experiencias, con la mayor precisión posible.

Sigo haciendo esto, y, de esta manera, el vivir se ha ido apartando de la ilusión de lo repetido, de la falsa impresión de que mi vida no tenía sentido, de que yo estaba condenado a repetir mis errores, o a estar siempre lejos de un ideal de perfección inalcanzable, que había internalizado, sin ser mío.

Entonces, mediante este ejercicio diario de escribir, de poner en el papel lo que va ocurriendo, lo que voy viviendo, no importa si fuera importante o no (todo lo es), de a poco he ido llegando y sigo llegando a la realidad, que, sin embargo insiste en cambiar, como si jugara, como si se resistiera a dejarse atrapar. Pero ni ella desiste, ni yo dejo de insistir en esta tentativa, este intento de estar aquí, de estar en este instante que es lo único que tengo, esta fugacidad que es lo eterno ahora.

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