¡Es casamiento!

Esta expresión me ha venido a la memoria todos estos días.

Tiene para mí el significado de un compromiso definitivo y total. La escuché por primera vez en un viaje que hice con mi esposa a Cajazeiras.

En esa oportunidad, era el dueño del hotel donde nos hospedamos, quien la pronunciara. Había llevado nuestro auto al taller de un chapista, que argumentaba ser imposible arreglarlo en el plazo que le exigía.

“¡Es casamiento!,” le decía Essuélio. El pobre chapista no tuvo más remedio que arreglar el auto en cuestión de horas, dejándolo en perfectas condiciones.

Hoy me viene esta expresión con la fuerza de aquello de que soy capaz cuando no tengo la alternativa de evitar el compromiso o la acción.

Normalmente tiendo a pensar (creo que como muchas personas) que sería libre si pudiera hacer lo que se me diera la gana. Hacer lo necesario, al contrario, es lo que realmente me libera.

 

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