El mensaje de Jesús

Me gustaría compartir algunas consideraciones sobre la práctica de Jesús. O, mejor dicho, sobre el modo como se me figura puede ser útil para uno mismo, en los días de hoy, tener la referencia de Jesús, de su vida, su mensaje, como una orientación para la vida cotidiana. Me apoyo en la interpretación de José Comblin, en su libro “El camino: ensayo sobre el seguimiento de Jesús”.

Dice Comblin que el mensaje de Jesús es simple, y que este mensaje es como una ciudad puesta en la cumbre de una montaña. Estamos siempre a camino, pero sabemos que no la iremos a alcanzar. Esta tentativa, sin embargo, es lo que para mí da una utilidad muy grande al mensaje de Jesús en los dias de hoy. Vuelvo a leer el Evangelio con simplicidad, como cuando era joven.

Y encuentro unas palabras muy buenas, porque ahora ya sin pensar en interpretaciones rebuscadas del mensaje de Jesús, entiendo lo que quiere decir. Me llega su vida. Me llega el hecho de que haya sido un hombre que vivió en la tierra y que tenía un sentido de la justicia y del amor, de la verdad, muy grandes. Lejos de las complicaciones que cierta teologia al servicio de la dominación introdujo para apartarnos de la palabra de Jesús, ésta se nos muestra como una fuente clara de orientación para la vida.

Está muy evidente para quien lea estas palabras, que no estoy haciendo algún tipo de propaganda religiosa, ni mucho menos hay en estas líneas, la pretensión de querer imponer algún tipo de interpretación personal del Evangelio a los lectores. Mas bien al contrario. La idea es la de compartir la alegría de poder volver, a esta altura de la vida, a encontrar conforto y orientación en el mensaje de alguien que vino a la tierra para ayudarnos a vivir mejor, con más simplicidad, con más autonomia, con más amor y comprensión.

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